Marimar Estate: del Penedés a California y vuelta a Galicia

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Marimar Estate

Marimar Estate ha aclimatado con éxito la albariño a su viñedo en el Russian River Valley. La cepa gallega protagoniza la penúltima apuesta de la rama norteamericana de la Familia Torres.

Después de haber tenido un papel destacado en la eclosión vitivinícola de California desde los años 80, cuando plantó sus primeras cepas de chardonnay y pinot noir, Marimar Estate decidió incorporar variedades españolas a sus viñedos y los de albariño o tempranillo son ya una realidad. La bodega, vinculada a la Familia Torres y a sus hondas raíces en el Penedés, ha comenzado a distribuir su Albariño 2016 en España —la cosecha no daba hasta ahora para cubrir todos los mercados— y su artífice, Marimar Torres, ha estado de gira promocional. Define este nuevo Albariño como “un vino fiel a la variedad, pero tocada por el sol de California, que lo hace más redondo, con mucha fruta, elegancia y una intensidad aromática que sorprende”. La descripción es tan apasionada como rigurosamente ajustada a la realidad.

La otra novedad presentada por Marimar Torres es su Cristina 2014, primera añada de un pinot noir nacido para convertirse en el icono de la bodega. Se elabora con una selección de las barricas y clones que mejor reflejan la personalidad del viñedo más viejo de Marimar Estate y lleva el nombre de su heredera. Pasa casi dos años en barrica y reposa largamente en la botella para perfilar un vino complejo, aterciopelado y longevo. A la espera de que se incorporen otras novedades —un espumoso, un rosado, un godello—, Marimar Estate comercializa en España otros cuatro vinos: Acero —blanco joven—, La Masía Chardonnay —con barrica—, La Masía Pinot Noir —once meses de crianza— y un Mas Cavalls elaborado también con la tinta borgoñona que —al menos, mientras el Cristina alcanza su plenitud— es el vino del que más orgullosa se muestra su artífice.

Marimar EstateMarimar, cuarta generación de la Familia Torres y propietaria de Marimar Estate, se estableció en California en 1975. Al cabo de once años, plantó las primeras cepas de chardonnay y pinot noir para lanzar sus primeros vinos en 1989 y 1992. Ahora cultiva más de 40 hectáreas repartidas en dos viñedos próximos al Océano Pacífico, en las denominaciones de Sonoma Coast y Russian River Valley, bautizados con los nombres de Don Miguel y Doña Margarita en honor a sus padres. Marimar reivindica cinco señas de identidad para su proyecto: la continuidad del legado familiar —al que ya se suma su hija Cristina—, la raigambre española, la gastronomía —compañera inseparable del vino según ella, que ha publicado varios libros de cocina—, la sostenibilidad —junto a una peculiar devoción por las prácticas biodinámicas— y los springer spaniel que corretean por la finca como metáfora de todo ello.

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