Muga: de la flor del cerezo al rioja de hoy y de siempre

0
18
Muga

MugaMuga —por medio de su distribuidor exclusivo en la provincia de Alicante, Bardisa y Cía— presentó sus últimas añadas en La Finca, el restaurante de Susi Díaz, y nos permitió conocer lo último de la emblemática bodega riojana.

La televisiva cocinera y los suyos sirvieron un cóctel ameno y pantagruélico que se encargaron de refrescar el Muga Blanco y el nuevo Flor de Muga: la de 2017 es su segunda añada. A diferencia del Muga Rosado, que combina uvas tintas y blancas a la manera de los claretes tradicionales —aunque en una línea absolutamente moderna que anticipó hace dos décadas la tendencia actual—, la nueva referencia es un rosado cien por cien garnacha, frutal y floral, complejo y elegante, con un color de flor de cerezo que evoca una vieja anécdota familiar, relacionada con la devoción de la abuela de los Muga, Aurora Caño, por ese árbol de origen japonés.

Pero Manu Muga, al dirigirse a un centenar de invitados durante la comida, se centró en sus tintos, como le corresponde a la producción de la bodega y de Rioja, cuyo 85% tiene como protagonista a la tempranillo. El Muga Crianza 2015 lleva también un 20% de garnacha más otro 10% de mazuelo y graciano, para configurar un rioja tan arquetípico como impecable. El reserva de Muga se llama Selección Especial y se presentó el de 2014. Con un coupage muy similar y algo más de crianza, es también un magnífico ejemplo de los de su especie: aromas frutales y terciarios con una sedosa elegancia en la boca. Torre Muga —con ustedes, el de 2015— es la marca con la que la bodega fue pionera de la “alta expresión” en 1991 e incorporó una línea netamente bordelesa que incluye las barricas nuevas de roble francés, para dar lugar a un tinto con más fruta y más potencia. Manu Muga destacó la calidad de la graciano en la vendimia de 2015, que aporta a los vinos de esa añada la vivacidad característica de la variedad.

Muga es una empresa familiar creada en 1932 que, en aquellos convulsos años, hubo de aplazar hasta 1967 sus planes: incorporar los vinos de crianza y de reserva a la Rioja eminentemente cosechera de entonces. La bodega se encuentra en el histórico Barrio de la Estación de Haro y tiene 200 hectáreas de viñedo propio en las faldas de los Montes Obarenes, donde también controla otras 150, siempre de variedades autóctonas: tempranillo, garnacha, mazuelo y graciano, así como viura y malvasía para los blancos. Muga se enorgullece de ser la única bodega en España que tiene sus propios toneleros y entre sus singularidades está también la de elaborar cava en la Rioja, bajo la marca Conde de Haro.

Más artículos sobre vino:
· Atauta y Matasnos, en lo alto de la Ribera del Duero
· Vinos blancos: el ánfora regresa al futuro
· Riscal y Chirel, la aristocracia del vino
· Cuatro tintos para despedir al invierno de una vez
· Cavas Recaredo, más allá de taponazos y burbujas
· Fondillón Azorín 1968: ¿Un vaso de vino, don José?
· Vinos del futuro que se inventaron en el pasado
· Riesling: la ‘vitis germanica’ regresa al Mediterráneo
· Los vinos de Málaga y otros secretos a voces
· Hacia las denominaciones municipales y de cru
· Seis variedades ancestrales resucitadas por Torres
· Renace el rosado en la prensa… y en Bodegas Mendoza
· Malvasía y DO Alicante: crónica de un regreso
· Viña Vilano: de tintos ilustres y ‘claretes’ revolucionarios
· Maridajes con jerez: armonías y comunicación
· Un monumento a la verdejo más ambiciosa